El fenómeno de El Niño comenzará a mostrar sus primeros efectos en la Argentina durante los primeros días de octubre, con lluvias que se intensificarán progresivamente hasta alcanzar sus episodios más importantes entre fines del verano y el otoño de 2027. Así lo anticipó el ingeniero Eduardo Sierra, uno de los principales referentes de la agroclimatología nacional, quien advirtió sobre los riesgos de inundaciones en distintas cuencas, aunque descartó las versiones que hablan de un escenario catastrófico.
El Niño alcanzaría una intensidad histórica en diciembre: qué pasará con las lluvias y las temperaturas en la Argentina"El Niño está en las gateras, va a empezar a jugar", afirmó Sierra durante una entrevista con el canal Agrositio. El especialista explicó que el fenómeno podría alcanzar la categoría de "Superniño", pero con características similares a las registradas en las campañas agrícolas de 1982/83, 1991/92, 1997/98 y 2015/16.
En ese sentido, buscó diferenciar las proyecciones actuales de los pronósticos más alarmantes que circularon en medios internacionales. "No va a ser el 'Meganiño', entre tantos nombres que le pusieron", sostuvo.
Qué es El Niño y cómo afecta al clima argentino
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico oriental ecuatorial. Se presenta con una periodicidad aproximada de entre tres y ocho años y, en la Argentina, suele provocar precipitaciones más abundantes que las habituales.
El fenómeno El Niño en Tucumán: tormentas fuertes, granizo y un verano con más lluvias de lo normalPara Sierra, uno de los principales desafíos consiste en comprender que los ciclos naturales no necesariamente coinciden con los tiempos del calendario. "Siempre hay inquietud cuando hay un cambio de fase climática, porque seguimos aferrados al calendario institucional, que empieza el 1° de enero y termina el 31 de diciembre, pero la naturaleza tiene otros tiempos", explicó.
Por eso, el especialista señaló que el cambio de fase comenzará a hacerse evidente antes de que termine el año y que sus consecuencias se acumularán durante los meses siguientes.
La segunda Santa Rosa: cuándo llegarán las primeras lluvias fuertes
Sierra ubicó el inicio de esta nueva etapa climática alrededor del 4 de octubre, fecha asociada a la festividad de San Francisco de Asís. En distintas localidades de América Latina existe una tradición popular conocida como el "Cordonazo de San Francisco", considerada una segunda versión de la tormenta de Santa Rosa.
"Ahora se viene una lluvia fuerte sobre el 4, 5 de octubre, una de esas que es el cambio de fase. Y es a partir de allí que empieza El Niño", anticipó.
Sin embargo, aclaró que el fenómeno no alcanzará su máxima intensidad de manera inmediata, sino que irá ganando fuerza con el transcurso de las semanas.
Tucumán afrontará el “Súper Niño” con su sistema hídrico colapsadoCómo evolucionarán las lluvias entre noviembre y abril
El agroclimatólogo describió un comportamiento progresivo de las precipitaciones, con períodos de mayor actividad y otros de relativa estabilidad.
Octubre: el cambio de fase comenzaría a manifestarse con lluvias fuertes durante los primeros días del mes.
Noviembre: se espera un incremento de las precipitaciones.
Diciembre: podría convertirse en un mes especialmente lluvioso.
Enero: habría una pausa de dos o tres semanas sin lluvias, acompañada por temperaturas muy elevadas y una mayor exposición a la radiación solar.
Fines de enero, febrero y marzo: las precipitaciones volverían a intensificarse.
Fines de marzo y abril: se concentraría el período de mayor riesgo de inundaciones asociado al fenómeno.
Sierra recordó que los efectos de El Niño pueden extenderse más allá de los meses de verano y que sus consecuencias suelen acumularse hasta el otoño.
Como antecedente, mencionó la inundación que afectó a la ciudad de Santa Fe entre el 30 de abril y el 1° de mayo de 2003, durante el episodio de El Niño de 2002/2003.
Qué pasa en las cuencas del Uruguay, el Paraná y el Salado
El especialista advirtió que algunas de las principales cuencas hídricas del país ya presentan señales que requieren atención.
"La cuenca del Uruguay ya está en alerta. No se nota mucho porque es un área ganadera, pero ya los ganaderos están sacando los animales de la isla", describió.
En cuanto al Paraná, indicó que el río se encuentra en creciente y que la situación genera preocupación por el volumen de agua que transporta. También mencionó la cuenca del Salado, en la zona de La Picasa, donde consideró que un incremento relativamente pequeño de las precipitaciones podría derivar en problemas importantes.
El impacto no se limitaría a las áreas urbanas. En el sector agropecuario, el exceso de humedad podría favorecer la aparición de enfermedades en los cultivos y complicar el desarrollo de las actividades productivas.
No obstante, Sierra estimó que las condiciones no impedirían de manera significativa la implantación de los cultivos.
Las regiones donde El Niño no provocaría lluvias tan intensas
El especialista también aclaró que el fenómeno no afecta de manera uniforme a todo el territorio nacional. Según su análisis, Córdoba y el noroeste de Buenos Aires no tendrían precipitaciones tan abundantes como las previstas para otras regiones.
Sin embargo, advirtió que incluso lluvias de menor magnitud pueden generar inconvenientes en zonas vulnerables. Como ejemplo, recordó los problemas registrados en mayo del año pasado en la cuenca del Salado, donde una tormenta provocó complicaciones.
La situación, por lo tanto, dependerá tanto de la intensidad de las precipitaciones como de las condiciones previas de los suelos y los cursos de agua.
Eduardo Sierra descartó un escenario apocalíptico por El Niño
Pese a las advertencias sobre las lluvias y las posibles inundaciones, Sierra buscó poner en perspectiva los pronósticos más extremos que circularon en los últimos días.
"Hasta ahora no aparece El Niño apocalíptico que están diciendo los medios europeos", afirmó.
El especialista insistió en que el fenómeno podría alcanzar una intensidad comparable con algunos de los episodios más importantes de las últimas décadas, pero que las proyecciones actuales no permiten anticipar un evento de magnitud excepcional como el que sugieren algunas versiones.
"Ya es 'Superniño', como fueron el 82/83, 91/92, 97/98 y 2015/16, pero parece que no va a ser el 'Meganiño', entre tantos nombres que le pusieron. Siempre hay una primera vez, pero por el momento parece que esta no va a ser", concluyó.